INFECCIÓN Y ANTIBIÓTICOTERAPIA EN CIRUGÍA
Sinopsis
Los antibióticos se emplean para combatir infecciones microbianas en el ámbito quirúrgico ya sea como tratamiento profiláctico o terapéutico evitando así la propagación o crecimiento; existen alrededor de 100 microorganismos en una herida contaminada postquirúrgica, entre los más frecuentes se encuentra el Estafilococo Aureus, y en áreas cercanas a la región perineal las infecciones más frecuentes son por gram negativos. Para que se produzca una infección existen tres factores determinantes, el manejo que el cirujano de al procedimiento, el estado inmunológico y comorbilidades del paciente y los patógenos presentes, siendo esencial conocer el proceso fisiopatológico que genera el microorganismo al ingresar al cuerpo pasando por una serie de barreras para poder proliferar e invadir los tejidos generando una respuesta. Dentro de las manifestaciones clínicas principales está el dolor, enrojecimiento, edema y aumento de la temperatura. Sin embargo, en ciertos casos cuando la infección se encuentra localizada a nivel de una región anatómica profunda la dificultad para establecer el diagnóstico es mayor y requerirá de exámenes de imagen al igual que de una biopsia, entre otros; siendo la base del diagnóstico la clínica. Dentro de los tratamientos antibióticos es importante dividirlos en tres partes; la antibioticoterapia empírica usada en pacientes sépticos, tratamiento profiláctico antimicrobiano y de tipo terapéutico, antibióticos como cefazolina, vancomicina y metronidazol son ampliamente utilizados en el ámbito quirúrgico. En cuanto a las complicaciones más frecuentes son la infección del sitio quirúrgico (ISQ), de tipo respiratorio, trombosis venosa profunda e hipotermia que se describen de acuerdo a diferentes clasificaciones.
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